Regalar a alguien que tiene gato parece la cosa más fácil del mundo. Le gustan los gatos: le regalas algo de gatos. Fin.

Y luego llegas a la tienda y todo son las mismas cuatro figuritas de porcelana, la misma taza con orejas y el mismo cojín con cara de gatito que ya le regalaron el año pasado dos personas distintas.

Este artículo va de acertar. Primero el criterio, que es lo que de verdad importa. Después 21 ideas ordenadas por el tipo de gatero que tienes delante, porque no es lo mismo regalarle a la que enseña fotos de su gato en el ascensor que al que dice «bueno, es solo un gato» mientras le lleva pescado fresco.

Los tres errores que se repiten siempre

Antes de las ideas, lo que hay que evitar. Estos tres fallos explican el noventa por ciento de los regalos gatunos que acaban en un cajón.

1. Regalarle algo al gato en vez de a la persona

Un rascador, un juguete, una casita. Suena bien y es un error clásico: el gato lo ignorará y la persona se quedará sin regalo. Los gatos tienen gustos muy suyos y una tasa de rechazo altísima. Si vas a regalar algo para el animal, que sea un extra, no el regalo principal.

2. Confundir «le gustan los gatos» con «le gusta lo cuqui»

No es lo mismo. Hay mucha gente con gato que odia los lazos rosas, las purpurinas y las caras de gatito con ojos enormes. Antes de comprar, piensa en cómo viste esa persona y qué tiene colgado en las paredes. Si su casa es sobria, no le lleves algo con brillantina.

3. Regalar el chiste equivocado

El humor gatuno tiene niveles. Hay quien se ríe con un juego de palabras suave y hay quien quiere algo directamente grosero. Regalar una camiseta que dice una barbaridad a alguien que la va a llevar a trabajar es un error de cálculo, no de gusto.

La regla de oro: el regalo tiene que hablar de la persona, no del gato. El gato solo es el idioma.

Para la que habla de su gato todo el rato

Ya sabes quién es. Ha convertido a su gato en la primera persona del plural: «hemos dormido fatal», «este finde nos quedamos en casa». No le da vergüenza y hace bien.

Para el cínico con gato

Le gustan los gatos precisamente porque no fingen. Odia las cursiladas, tiene humor seco y agradece que alguien diga en voz alta lo que todos pensamos.

Para el que se lo toma con humor negro

Aquí hace falta confianza. Son regalos que provocan carcajada o silencio incómodo, sin término medio. Si dudas, tira de la sección anterior.

Para el que tiene buen gusto y también gato

El regalo más difícil: alguien a quien le gustan los gatos pero no piensa llevar un dibujo cuqui. La solución es el arte.

La colección de pintores es la respuesta. Cada diseño es un retrato de gato pintado al estilo de un pintor famoso, con una cartela dorada de museo debajo que dice «En un universo paralelo, el gato de…». Va completamente en serio, y por eso funciona.

Hay más de cuarenta pintores en la colección. Si la persona tiene un cuadro favorito, probablemente esté.

Arte felino con cartela de museo

Para el friki que además tiene gato

Sagas, series y cómics, pero con bigotes. El nombre ya es el chiste y no hace falta más.

Para la persona que tiene un gato desde hace tres semanas

Acaba de adoptar y todavía está en la fase de encantamiento. Aún no sabe lo que le espera, y ese es exactamente el chiste.

Si vas justo de presupuesto

Las tazas de cerámica están en 19,95 € y funcionan mejor que casi cualquier otra cosa en ese rango, sobre todo para amigo invisible de oficina: se usa todos los días y se ve.

Por encima, las camisetas están en 23,99 € y las sudaderas en 35,99 €. En los tres casos el envío es gratis y no hay pedido mínimo, así que el precio que ves es el que pagas.

Cómo elegir la talla si no la sabes

El problema clásico de regalar ropa. Tres cosas que ayudan:

  1. El corte es unisex y clásico, ni entallado ni oversize. Va de la S a la 2XL.
  2. Si dudas entre dos tallas, coge la grande. Nadie se ha quejado nunca de que una camiseta le quede cómoda.
  3. Ten en cuenta que cada prenda se estampa expresamente para ese pedido: no sale de un almacén. Un vistazo a la guía de tallas que hay en la propia ficha ahorra disgustos.

Preguntas frecuentes

¿Qué se le regala a alguien que tiene gato y ya lo tiene todo?

Algo que hable de esa persona y no del gato. Una camiseta con la frase exacta que diría ella, una taza con el chiste que hace siempre, o un diseño de la colección de pintores si le gusta el arte. Lo genérico ya lo tiene; lo específico no.

¿Cuánto hay que gastarse en un regalo para un amante de los gatos?

Entre 20 y 36 € cubre prácticamente todo lo que merece la pena en esta categoría. Una taza ronda los 20 €, una camiseta los 24 € y una sudadera los 36 €. Por debajo de 15 € entras en terreno de llavero, y el llavero se pierde.

¿Es buena idea regalar ropa si no sé la talla?

Sí, si el corte es unisex. Estas van de la S a la 2XL con corte clásico y ante la duda conviene subir una talla. Como cada prenda se estampa expresamente para el pedido, merece la pena mirar la guía de tallas antes. Si prefieres cero riesgo, la taza es de talla única.

¿Qué regalo funciona para un amigo invisible de oficina?

Una taza. Se usa todos los días, se ve, cabe en el presupuesto habitual de 20 € y no obliga a nadie a acertar una talla.

¿Y si la persona no tiene gato pero le encantan?

Funciona igual. De hecho, los diseños de arte y los de parodias de cine funcionan mejor con gente sin gato, porque el chiste no depende de convivir con uno.


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