El cuñado es una institución española. No hace falta que sea el marido de tu hermana: cuñado es una categoría, no un parentesco.

Sabe de política, de fútbol, de fiscalidad, de por qué tu trabajo no es un trabajo de verdad y de la ruta más rápida a cualquier sitio del país. Nadie se lo ha preguntado nunca. En ninguna de las comidas.

Regalarle algo el 24 de diciembre es un deporte con reglas. Estas son.

La escala del riesgo

Antes de nada, decide en qué nivel te quieres mover. Volver atrás luego es complicado.

  1. Nivel guiño: le hace gracia y no se da por aludido. Cero riesgo.
  2. Nivel complicidad: se da por aludido, se ríe, y la mesa se ríe con él. Es el punto óptimo.
  3. Nivel mensaje: se da por aludido y no se ríe. Aquí ya sabes lo que estás haciendo.

El nivel 2 es donde está la gracia. El 3 es donde está la cena estropeada. Elige con la cabeza fría, que en diciembre se enfría poco.

Nivel 3, la definitiva

Vamos primero con la que has venido a buscar. «Cuñado, necesitamos alguna opinión tuya» es exactamente lo que parece: un gato de mirada agotada sentado a la mesa delante de un plato, sobre fondo negro, con el titular en rojo encima.

Es la frase que nadie ha dicho jamás en una comida familiar, y por eso hay que llevarla escrita. Está en camiseta y en sudadera.

Aviso: esto es nivel 3 salvo que tu cuñado tenga muy buen encaje. Si lo tiene, es el mejor regalo del año. Si no lo tiene, lo va a ser también, pero para el resto de la mesa.

La definitiva

Nivel 2: el punto óptimo

Se dan por aludidos, se ríen y la cosa queda en anécdota. Es donde conviene quedarse casi siempre.

Nivel 1: si toca quedar bien

Hay cuñados con los que uno se lleva bien, y hay cenas en las que no conviene tensar. Para eso:

Todos son regalos sin dobles lecturas: le gustan porque le gusta lo que parodian, y punto.

Si toca quedar bien

Si el cuñado además tiene gato

Entonces se abre todo el catálogo y el margen se amplía muchísimo, porque el chiste ya no va contra él sino contra la convivencia con un animal.

Lo que no conviene

  1. Nada sobre su físico. El chiste de la barriga tiene cincuenta años y sigue sin tener gracia.
  2. Nada sobre su equipo. Salvo que quieras hablar de fútbol durante toda la cena, que es justo lo que intentabas evitar.
  3. Nada político. Nunca. Bajo ningún concepto. En ninguna cena de Nochebuena de la historia ha salido bien.
  4. Nada que ya le regalaras el año pasado. Se acuerda. Los cuñados se acuerdan de todo.

Cuándo pedirlo

Se imprime bajo pedido: de dos a cinco días laborables más el transporte, con envío gratis y sin pedido mínimo. Para tenerlo el 24, pídelo antes del 12 de diciembre.

Y si se te ha pasado la fecha, la taza tiene una ventaja: sirve igual de bien para Reyes.

Preguntas frecuentes

¿Qué se le regala al cuñado en Navidad?

Depende de cuánto encaje tenga. Si se ríe de sí mismo, algo con retranca directa funciona muy bien. Si no, mejor un regalo sobre algo que le guste de verdad —una serie, una saga— sin dobles lecturas.

¿Es buena idea regalar algo con mala intención al cuñado?

Solo si estás seguro de que se lo va a tomar bien y de que el resto de la mesa también. El punto óptimo es el chiste que reconoce la situación sin señalar con el dedo.

¿Cuánto se gasta en el regalo del cuñado?

Lo normal en un amigo invisible familiar son entre 20 y 25 €. Una taza ronda los 20 € y una camiseta los 24 €, con envío gratis incluido.

¿Con cuánta antelación hay que pedir un regalo de Navidad bajo pedido?

Antes del 12 de diciembre para tenerlo el día 24. La producción tarda de dos a cinco días laborables y el transporte se suma a eso.


Todo lo que sale en este artículo está en Putos Gatos: se imprime cuando lo pides, el envío es gratis a cualquier destino y sin pedido mínimo. El regalo perfecto para cualquier ocasión (cumpleaños, boda, divorcio, graduación, Navidad o porque sí).