Hay un tipo de regalo que se resiste siempre: alguien a quien le gustan los gatos pero que no piensa ponerse un dibujo con ojos enormes y mejillas rosas. Tiene buen gusto, tiene láminas en las paredes y se lee los carteles de las exposiciones enteros.

Para esa persona existe una respuesta concreta, y es la mejor colección de la tienda.

La idea: un museo que no existe

Cada diseño es un retrato de gato pintado al estilo de un pintor. No una parodia, ni un gato con boina: un retrato hecho con la técnica, la paleta y el gesto de ese pintor concreto.

Y debajo, una cartela dorada de museo, de las de sala de exposición, con una frase impresa: «En un universo paralelo, el gato de Vincent van Gogh».

La gracia no está en que sea una camiseta de gatos. Está en que va completamente en serio.

Son más de cuarenta pintores. Aquí van los que mejor funcionan como regalo, por si necesitas orientarte.

Los que no fallan nunca

Para el que prefiere el arte moderno

Para el clásico

Para el que tira de lo español

Hay una vía nacional entera dentro de la colección, y es la que mejor funciona para regalar a alguien que ha ido mil veces al Prado.

Cómo elegir sin conocer sus gustos

Tres atajos que funcionan:

  1. Mira sus paredes. Si hay algo colgado, ya tienes la respuesta. La gente repite escuela sin darse cuenta.
  2. Mira su ropa. Si viste con colores apagados, tira de Da Vinci, El Greco o Vermeer. Si va con color, Matisse, Miró o Warhol.
  3. Si no sabes nada, Vermeer. Es el que más consenso genera y el que mejor queda en cualquier color de prenda.

En qué formato

Los cuarenta y un pintores están en camiseta. Doce de ellos también en sudadera —Van Gogh, Dalí, Klimt, Picasso, Miró, Munch, Frida, Escher, Warhol, Magritte, Paul Klee y Da Vinci— y siete en taza.

Si el regalo es para alguien que va a museos, la taza tiene una ventaja añadida: se queda en su escritorio y la ve todos los días.

También en taza y en sudadera

El que hay que conocer aunque no lo regales

El gato de Munch merece mención aparte. Es un gato gritando con los ojos desorbitados sobre fondo negro, en naranjas y azules eléctricos.

Munch tardó años en capturar la ansiedad humana en un lienzo. Cualquiera con gato la reproduce a las seis de la mañana sin esfuerzo y con sonido envolvente.

El gato de Munch

Preguntas frecuentes

¿Qué se le regala a alguien al que le gusta el arte?

Algo que demuestre que sabes qué le gusta, no algo genéricamente «artístico». Si tiene una escuela o un pintor favorito, ahí está la respuesta. Un retrato al estilo de ese pintor concreto acierta mucho más que una lámina cualquiera.

¿Cuántos pintores tiene la colección?

Cuarenta y uno en camiseta, desde Botticelli y Da Vinci hasta Warhol y Pollock, pasando por Velázquez, Goya, Sorolla, Van Gogh, Klimt, Frida Kahlo o Vermeer. Doce están también en sudadera y siete en taza.

¿Qué diseño de la colección es el más seguro para regalar?

El de Vermeer. Es el que más consenso genera: gusta a quien sabe de arte y a quien solo sabe que ese cuadro le encanta. Después, Van Gogh y Frida Kahlo.

¿Se nota que es un gato o parece solo un cuadro?

Se nota perfectamente. Son retratos frontales de gato, con su cara, sus ojos y sus bigotes; lo que cambia es la técnica con la que están pintados. Y la cartela dorada de museo debajo deja claro el chiste.


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